Negar lo innegable: Desapariciones forzadas en Pakistán
22 julio 2008
Lo único que puede calmarnos es tener delante a
nuestro ser querido, sano y salvo, y libre [...] Creo que Masood, mi
esposo, está recluido a sólo tres kilómetros de casa, pero sigue
sufriendo malos tratos sin que lo sepamos, así que nosotros, su esposa,
sus hijos y sus padres, que son muy ancianos, no podemos siquiera
verlo. [Las autoridades del nuevo gobierno] tienen que hacer ya algo
para que vuelvan con nosotros de inmediato.
La última vez que Amina Masood Janjua vio a su esposo, Masood Janjua,
fue el 30 de julio de 2005, cuando salió de casa para reunirse con su
amigo Faisal Faraz. Las fuerzas de seguridad paquistaníes detuvieron a
ambos hombres ese mismo día, cuando viajaban en autobús a otra ciudad.
Desde entonces, el gobierno de Pakistán los tiene recluidos en secreto,
sin cargos ni juicio, y ha negado reiteradamente conocer su paradero, a
pesar del testimonio de personas que fueron testigos de la
detención.
Masood Janjua y Faisal Faraz figuran entre centenares de personas que
han sido víctimas de desaparición forzada en Pakistán, algunas de ellas
menores, incluso de 9 y 10 años. Muchas de estas personas fueron
detenidas tras los atentados de Estados Unidos del 11 de septiembre de
2001, y su detención se hizo en nombre de la "guerra contra el terror"
dirigida por Estados Unidos. Esta práctica, muy poco corriente antes de
2001, se hizo luego extensiva a los activistas que reivindicaban
mayores derechos para grupos étnicos o religiosos, como los baloches y
los sindis.
Pese a existir indicios innegables, el gobierno del presidente Pervez
Musharraf negó sistemáticamente que se hubiera sometido a nadie a
desaparición forzada.
En el informe Negar lo innegable: Desapariciones forzadas en Pakistán,
Amnistía Internacional se vale de actas judiciales oficiales y
declaraciones juradas de víctimas y testigos de desaparición forzada
para demostrar a las autoridades paquistaníes que los intentos de
localizar a las personas "desaparecidas" se han visto obstaculizados
por funcionarios del Estado.
EL NUEVO GOBIERNO ES UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIO
En el informe se insta al gobierno recién elegido de Pakistán, que ha prometido mejorar el historial del país en materia de derechos humanos, a poner fin a la política negación de las desapariciones forzadas, investigar todos los casos y hacer rendir cuentas a los responsables.
"Con la detención de personas en secreto, el gobierno de Pakistán no
sólo viola los derechos de los detenidos, sino que también incumple su
deber de presentar cargos contra los presuntos responsables de ataques
contra civiles y juzgarlos", ha manifestado Sam Zarifi, director del
Programa para Asia y Oceanía del Amnistía Internacional.
Por otro lado, un deber esencial del nuevo gobierno es rehabilitar a
los jueces que estaban investigandocasos de desaparición y fueron
depuestos por el presidente Pervez Musharraf cuando impuso el estado de
excepción en el país en noviembre de 2007.
COMPLICIDAD DE OTROS GOBIERNOS
En el informe se pide también a otros gobiernos, especialmente al de Estados Unidos, que garanticen que no son cómplices en la práctica de la desaparición forzada en Pakistán ni la facilitan ni toleran.
Muchas de las personas que se encuentran recluidas ilegalmente en el
centro de detención estadounidense de Guantánamo o que han estado bajo
custodia secreta de la CIA fueron detenidas en Pakistán. Otras personas
detenidas también en Pakistán fueron trasladadas ilegalmente a países
donde sufrieron tortura y otros malos tratos.
Muchas personas que han estado recluidas en secreto en centros de
detención de Pakistán afirman que fueron interrogadas por los servicios
de inteligencia paquistaníes, pero también por agentes extranjeros.
Negar lo innegable. Desapariciones forzadas en Pakistán
Índice AI: ASA 33/018/2008Fecha de publicación: 23 julio 2008
Categorías: Pakistán

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